Guía completa

En el Penedès los golpes de carrocería tienen sus propias costumbres. Los cascos antiguos de pueblos como Sant Sadurní, Gelida o el propio Vilafranca tienen calles estrechas y esquinas con muros de piedra. Los caminos entre viñas tienen ramas, cepas y piedras que rayan los laterales. Y de vez en cuando, en verano, una tormenta de granizo deja el techo del coche como una pelota de golf.

Empezar por una foto

Antes de venir, mándanos por WhatsApp un par de fotos del daño con luz de día: una desde lejos para ver la pieza entera y otra de cerca. Con eso podemos decirte si parece un arreglo sencillo, si habrá que cambiar alguna pieza y cuánto tiempo más o menos necesitaríamos el coche. El importe exacto, con el coche delante.

Reparar o cambiar la pieza

Depende del material y del daño. Un paragolpes de plástico con una fisura se puede reparar; si tiene rotas las pestañas de anclaje, normalmente sale mejor uno nuevo. Una puerta con una abolladura limpia se trabaja; si la chapa está estirada y doblada en un pliegue, cuesta mucho dejarla bien. Te contamos qué vemos y por qué proponemos una cosa u otra.

El color

Ningún coche tiene exactamente el color del catálogo después de unos años al sol. En verano, en el Penedès, un coche aparcado en la calle recibe muchas horas de sol directo, y los rojos y los negros son los que más lo notan. Por eso no nos basta con el código de pintura: hacemos muestras y las comparamos con la carrocería real. Cuando hace falta, difuminamos en la pieza de al lado para que el cambio sea gradual.

Granizo

Las abolladuras de granizo son pequeñas y numerosas. Según su tamaño y dónde estén, a veces se pueden corregir sin repintar y otras hay que trabajar la pieza. Lo valoramos con el coche delante y, si tienes seguro que lo cubra, consulta con el taller la disponibilidad para repararlo a través de él.

Lo que hay detrás

Detrás de un paragolpes hay sensores de aparcamiento, a veces cámara o radar, y muchos clips. Al desmontar revisamos que nada se haya movido y, al montar, comprobamos que todo funciona. Un sensor que pita sin motivo después de una reparación de chapa es justo lo que queremos evitar.