Guía completa

Los coches de hoy llevan muchas centralitas que se hablan entre sí. Cuando algo falla, la centralita guarda un código. Leerlo es fácil; interpretarlo bien es el trabajo de verdad.

El error más caro

Lo vemos a menudo: alguien lee el código con un lector barato, busca en internet, compra la pieza que dice el foro, la cambia y el testigo vuelve. Un código que habla de una mezcla pobre puede deberse a un sensor, pero también a una toma de aire, a un inyector o a una manguera rajada. El código señala el síntoma, no siempre la causa.

Nuestro orden

  1. Hablar contigo. Cuándo empezó, si aparece en frío o en caliente, si pasó algo antes: una tormenta, un lavado, un bache fuerte en un camino.
  2. Leer todas las centralitas, no solo la del motor. A veces el origen está en otro sistema.
  3. Ver los datos en marcha. Temperaturas, presiones, posiciones, señales de sensores. Un sensor que da valores raros se delata.
  4. Comprobar físicamente. Conectores, cableado, masas y piezas sospechosas. En esta zona, con mucha humedad en invierno y mucho polvo en verano, los conectores dan más guerra de lo que parece.

Solo entonces te proponemos qué reparar.

Averías intermitentes

Las más difíciles son las que aparecen una vez a la semana y desaparecen. Para esas puede hacer falta una prueba por carretera reproduciendo las condiciones en las que fallan: con el motor caliente, en la AP-7, después de una subida. Si sabes en qué situación aparecen, cuéntanoslo con detalle.

El testigo que parpadea

Si el testigo de motor parpadea, el motor está fallando en la combustión. Seguir circulando puede dañar el catalizador. Lo mejor es parar en cuanto se pueda y llamarnos.

Antes de la ITV

Borrar un código justo antes de la inspección no sirve: los sistemas de autodiagnóstico tardan en completar sus comprobaciones y eso se ve. Lo correcto es reparar la causa con margen de tiempo.

Lo que te llevas

Te explicamos qué hemos encontrado, qué significa y qué opciones hay, con el presupuesto por escrito antes de reparar.