Guía completa
El sensor de presión de sobrealimentación, conocido como sensor MAP, está en la admisión y le dice a la centralita cuánta presión está dando el turbo. Con ese dato se decide cuánto combustible inyectar y cuánto más debe soplar el turbo. Si el sensor mide mal, la centralita toma decisiones equivocadas.
El síntoma más típico
Vas por la AP-7 o subiendo el Ordal, aceleras para adelantar y, de golpe, el coche pierde la fuerza y se enciende el testigo de motor. Has entrado en modo de emergencia. Apagas, vuelves a arrancar y todo parece normal hasta la próxima vez.
Muchos conductores piensan en el turbo, y a veces lo es. Pero un sensor MAP sucio o defectuoso puede provocar exactamente lo mismo, y su reparación es mucho más sencilla.
Cómo lo distinguimos
- Con el motor parado, el sensor debería leer la presión atmosférica. Si da un valor raro, ya tenemos una pista.
- Con el motor en marcha, comparamos lo que lee con lo que espera la centralita en cada situación.
- Revisamos el sensor: muchas veces aparece cubierto de aceite. Los vapores de aceite del cárter y del propio turbo llegan a la admisión y se depositan en él.
- Comprobamos el conector y los cables, que con el calor del motor pueden deteriorarse.
Además, descartamos fugas en manguitos e intercooler: una fuga puede hacer que la presión real sea baja aunque el sensor funcione bien.
Limpiar o cambiar
Si el sensor está sucio pero sus lecturas son coherentes después de limpiarlo, puede seguir. Si después de limpio sigue dando valores fuera de lo normal, se cambia. En ambos casos, conviene preguntarse de dónde viene tanto aceite: puede ser la ventilación del cárter o un turbo que empieza a tener holgura.
Después
Borramos los códigos y probamos el coche con carga, en una subida, que es donde suele aparecer el fallo. Si el modo de emergencia no vuelve, el problema está resuelto. Si vuelve, seguimos buscando en el circuito de presión, y te lo contamos.