Guía completa

El turbo es la pieza más cara de la admisión, y también la más culpada injustamente. Muchos coches llegan con el diagnóstico hecho por el conductor: «es el turbo». A veces lo es. Muchas otras, no.

Primero, el circuito

El turbo comprime aire y lo manda al motor a través de manguitos, abrazaderas e intercooler. Si en ese camino hay una fuga, la presión no llega y la centralita detecta que falta. El síntoma es idéntico a un turbo gastado: falta de fuerza, sobre todo en subidas como la del Ordal o la que va hacia Sant Martí Sarroca, y a veces modo de emergencia.

Por eso empezamos por lo barato: miramos la presión que pide la centralita y la que hay, revisamos manguitos, abrazaderas y tubos de vacío del actuador. Un manguito rajado se cambia en poco tiempo; un turbo, no.

Cuando sí es el turbo

Si el circuito está bien y la presión no llega, miramos el turbo: holgura del eje, restos de aceite en la entrada del intercooler, movimiento del actuador y, en los de geometría variable, si los álabes se mueven libres. Los diésel que hacen mucho uso urbano tienden a acumular carbonilla en la geometría variable, que acaba agarrotándose.

La causa, no solo la pieza

Un turbo rara vez se rompe solo. Lo habitual es un problema de engrase: aceite viejo, nivel bajo, el tubo de alimentación parcialmente obstruido o la costumbre de apagar el motor en caliente después de un esfuerzo. Si cambiamos el turbo sin revisar eso, el nuevo puede durar poco. Por eso, al montarlo, revisamos el tubo de engrase, cambiamos aceite y filtros y nos aseguramos de que el aceite llega antes de arrancar.

Si el turbo viejo ha pasado aceite a la admisión, limpiamos el intercooler y los manguitos para que ese aceite no acabe en el motor nuevo.

Hábitos que lo alargan

  • Calentar el motor con suavidad los primeros kilómetros.
  • Tras un tramo largo de autopista o una subida exigente, dejar el motor unos segundos al ralentí antes de apagarlo.
  • Respetar los cambios de aceite con la norma que pide el fabricante.

Lo que te contamos al final

Qué fallaba, por qué crees que falló y qué hemos hecho para que no se repita. Y una prueba en subida antes de devolverte el coche.