Guía completa
En todo motor, una pequeña parte de los gases de combustión se cuela entre los segmentos de los pistones y llega al cárter. Esos gases no pueden quedarse ahí: si se acumulan, suben la presión dentro del motor. La válvula PCV se encarga de llevarlos de nuevo a la admisión, de forma controlada, para que se quemen.
Cuando la PCV falla
La PCV suele tener una membrana de goma que, con los años y el calor del motor, se endurece y se rompe. Según cómo falle, aparecen síntomas distintos:
Si deja pasar aire de más: silbido a ralentí, ralentí inestable y códigos de mezcla pobre. El motor recibe aire que la centralita no ha medido.
Si se obstruye: la presión dentro del cárter sube. El aceite busca salida por donde puede: retenes del cigüeñal, junta de la tapa de balancines, varilla del nivel. Aparecen fugas que antes no existían.
En ambos casos: el motor puede empezar a consumir aceite, que sube con los gases hacia la admisión.
Lo que comprobamos
Con el motor en marcha escuchamos si hay silbidos y comprobamos cómo se comporta el cárter: si hay depresión o presión al quitar el tapón de llenado. Revisamos los tubos de ventilación, que también se agrietan con el calor, y miramos si hay aceite acumulado en la admisión o en el intercooler.
En muchos motores modernos la PCV va integrada en la tapa de balancines. En ese caso, se cambia la tapa completa.
Por qué en el Penedès se nota
Los veranos calurosos hacen trabajar el vano motor a temperaturas altas durante muchos meses, y las gomas envejecen antes. Y los trayectos cortos, tan habituales dentro de Vilafranca y entre pueblos cercanos, hacen que se condense humedad en el cárter, que acaba formando lodos en los conductos de ventilación.
Después de cambiarla
Borramos los códigos, comprobamos que el ralentí se estabiliza y que no quedan silbidos. Si había fugas de aceite por exceso de presión, vigilamos que no sigan. Algunas se cortan solas al normalizarse la presión; otras, si el retén ya estaba dañado, necesitan su propia reparación, y te lo diremos.